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CASA ZORELI  MAGAZINE 

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Donde Oriente se encuentra con Italia

La moda, el arte y el patrimonio cultural de China e Italia se reunieron en uno de los palacios históricos más emblemáticos de la ciudad renacentista.

El pasado 11 de octubre de 2026, la ciudad de Florencia, Italia, fue escenario de Where the East Meets Italy, un encuentro cultural que reunió la moda, el arte, la música y las tradiciones artesanales de China e Italia en una jornada dedicada al intercambio creativo entre ambas culturas. Celebrado en el histórico Palazzo Pucci, el evento propuso un diálogo entre Oriente y Occidente a través de un desfile de moda, una exposición de patrimonio cultural y un concierto que reunió expresiones musicales de ambos países.

A pocos pasos de la Catedral de Santa María del Fiore, el Palazzo Pucci conserva siglos de historia ligados a una de las familias más influyentes de Florencia. Sus orígenes se remontan a 1480, cuando Antonio Pucci adquirió las primeras propiedades que darían forma a esta residencia renacentista, cuyos salones, frescos y detalles arquitectónicos reflejan el esplendor artístico de la ciudad.

Siglos después, el palacio escribiría un nuevo capítulo en la historia de la moda italiana. En 1947, el marqués Emilio Pucci estableció allí su casa de moda, desde donde sus estampados vibrantes y diseños innovadores conquistaron la escena internacional, otorgándole el sobrenombre de Prince of Prints. El edificio, que albergó la sede de la firma hasta 2017, continúa vinculado a la creatividad a través del Emilio Pucci Heritage Hub y los espacios educativos del IED Firenze, convirtiéndose en un lugar donde la historia de la moda y las nuevas generaciones del diseño conviven.

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La elección de este emblemático palacio como escenario de Where the East Meets Italy aportó un significado especial al encuentro. Entre salones adornados con frescos, arquitectura renacentista y siglos de historia, el legado artístico florentino se convirtió en el marco de una celebración donde la tradición y la creatividad contemporánea encontraron un lenguaje común. Un espacio cuya estrecha relación con el arte, la artesanía y la moda italiana reflejaba la esencia misma del evento: tender puentes entre culturas a través de aquello que las hace únicas.

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Un encuentro que nace del diálogo cultural

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Detrás de Where the East Meets Italy se encuentra una iniciativa que busca acercar las expresiones artísticas de China e Italia, creando un espacio de intercambio donde la moda, la música y el patrimonio artesanal se convierten en puentes entre ambas culturas.

Esta primera edición fue presentada por Nantong Qiaoren International Trade Co., Ltd., patrocinador principal del encuentro, junto con CUBO Art & Culture y West China Couture Fashion Center, en colaboración con sus socios fundadores en China, AMC Art Ceramic Chengdu y Aba Folk Heritage Park.

La concepción y organización del proyecto estuvieron encabezadas por Mengyun (Luna) Gu, líder de la iniciativa y fundadora de CUBO Art & Culture, junto con Ina Meng, directora del proyecto; Youyou Zhou, responsable de producción y colaboradora de curaduría; y Zeyi Xie, curadora de arte.

Con el apoyo de la Federación de Asociaciones de Chinos de Ultramar de Florencia, la Federación Juvenil Italia-China y Europe Health, el encuentro marcó el comienzo de un proyecto concebido para trascender su primera edición en Florencia y continuar construyendo conexiones culturales a través de nuevas celebraciones en Italia y otros países europeos.

La visión del proyecto va más allá de reunir distintas disciplinas artísticas en un mismo espacio. Su propósito es poner en valor el patrimonio cultural y las técnicas artesanales que han trascendido generaciones, al tiempo que abre nuevas oportunidades de colaboración entre creadores, artistas e instituciones de ambos países.

En este diálogo, CUBO Art & Culture desempeña un papel fundamental. Fundada en Florencia en 2023, la plataforma nació con el propósito de conectar China y Europa a través de la música, las bellas artes, el diseño y la cultura. Su trayectoria incluye colaboraciones con conservatorios, instituciones culturales y organizaciones internacionales, consolidando una visión en la que el arte se convierte en un punto de encuentro entre distintas sensibilidades.

Con esta primera edición, Where the East Meets Italy dio inicio a una propuesta cultural con aspiraciones de continuidad. Sus organizadores han anunciado una próxima celebración en enero, en una villa de Signa, cerca de Florencia, seguida de futuras ediciones en Milán, Roma y otros países europeos. Una nueva etapa para un proyecto que busca mantener vivo el intercambio entre culturas, tradiciones y nuevas generaciones creativas.

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Entre las distintas expresiones que dieron vida a Where the East Meets Italy, el patrimonio cultural chino encontró un espacio de especial protagonismo a través de The Craft of Memory (El arte de la memoria), una exposición curada por Zeyi Xie que reunió más de 90 piezas dedicadas a explorar la riqueza de las tradiciones artesanales y su permanencia a través del tiempo.

Bajo la premisa de que la memoria cultural no reside únicamente en los objetos, sino también en los conocimientos, las técnicas y los gestos transmitidos de una generación a otra, la exposición invitó a descubrir el arte como una herencia viva, capaz de transformarse sin perder sus raíces.

El recorrido continuaba en la Sala dell’Arte, dedicada a Craft and Custom (Artesanía y tradición), donde la caligrafía, la pintura, el batik de la comunidad Miao, las máscaras ceremoniales Dixi y Nuo y los bordados tradicionales mostraban cómo la identidad cultural se conserva a través de las manos de sus creadores. Finalmente, la Sala delle Nuvole, titulada Continuity and Renewal (Continuidad y renovación), exploraba la evolución de estas prácticas mediante bordados, textiles, diseños contemporáneos y expresiones audiovisuales.

Entre los artistas participantes destacó Yang Bingjun, maestro del patrimonio cultural inmaterial de Hebei, cuyas pinturas realizadas con juncos naturales transforman un material cotidiano en delicadas composiciones artísticas. La porcelana también ocupó un lugar significativo a través de Yu Xiaoyao, vinculado a la tradición cerámica de Jingdezhen, mientras que Xu Jingxuan presentó Dasheng (2022), una escultura de cerámica Jun cuyo característico esmalte púrpura rosado surge de las transformaciones del material durante su cocción.

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La caligrafía de Ke Yulin, junto con las obras de Feng Keyong, Chen Hu y el maestro Ming Dao, amplió este recorrido por las distintas formas de expresión artística china. A ellas se sumó Wan Xi, artista china residente en Florencia, cuya obra Still Growing combina pintura al óleo sobre madera con arcilla de la Toscana, estableciendo un vínculo material entre ambas culturas.

La exposición también incorporó Gems of Civilisation (Joyas de la civilización), una obra audiovisual dedicada a la ópera tradicional Nuo, con fotografía y producción de Michelle Wang y danza de Yiqing Dong. Una propuesta que extendió la exploración del patrimonio más allá de los objetos, acercándolo al movimiento y a la expresión escénica.

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La música también encontró su lugar en este intercambio cultural. Al caer la tarde, la Sala di Apollo acogió el concierto Italia-China, producido por CUBO Art & Culture, donde las tradiciones musicales de ambos países se encontraron en un programa de diez interpretaciones que reunió canciones populares chinas, composiciones instrumentales y reconocidas arias de la ópera italiana.

 

Las voces de Zhang Linglin, Chen Yaoying, Renata Cimmino y Gu Mengyun compartieron protagonismo con las interpretaciones instrumentales de Gabriele Chionna, Pu Xueqing y Mia Ferrara. El repertorio transitó entre composiciones chinas como Nostalgia for Mother y Song of the Yue Boatman, y obras de grandes compositores italianos como Giacomo Puccini, Gioachino Rossini y Francesco Paolo Tosti.

 

Así, entre la delicadeza de las técnicas artesanales y la fuerza expresiva de la música, el encuentro permitió contemplar dos formas de preservar la identidad cultural: una a través de los materiales y las manos que los transforman; la otra, mediante las voces y melodías que continúan resonando a través de generaciones.

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The Runway: Between East and Italy

La moda como un lenguaje entre culturas

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La moda fue otra de las grandes protagonistas de la jornada. En la Sala di Apollo, bajo los frescos y la arquitectura histórica del Palazzo Pucci, las diseñadoras Alicia Gu, representante del diseño chino, y Regina Branca, de Italia, presentaron sus creaciones en una pasarela que exploró el encuentro entre dos identidades culturales a través de sus distintas visiones de la moda.

El desfile comenzó con la presentación alternada de ambas propuestas, permitiendo apreciar el lenguaje creativo de cada diseñadora antes de reunir sus colecciones en un mismo escenario. Doce modelos internacionales dieron vida a esta propuesta, acompañados por la música en directo de piano y violín a cargo de CUBO Art & Culture, que añadió una dimensión musical al recorrido.

Bajo la producción de Youyou Zhou, el desfile contó con el trabajo de estilismo de Emanuela Saviano, Gaia Romoli y Shaline Vakkalagadda, mientras que Irene Miniati estuvo al frente de peluquería y maquillaje. La producción audiovisual estuvo a cargo de Thiago Palía, documentando un encuentro en el que cada creación encontró su lugar dentro de una narrativa compartida.

La pasarela permitió que cada propuesta conservara su propia identidad. Una expresión de cómo la moda puede convertirse en un espacio de intercambio, donde distintas tradiciones, sensibilidades y perspectivas creativas dialogan sin perder aquello que las hace únicas.

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Durante nuestra cobertura de Where the East Meets Italy, por Antonio pando (Director creativo de Casa Zoreli) y Arturo Bernal, tuvimos la oportunidad de conversar con Regina Branca, diseñadora italiana de 22 años, originaria de Sicilia, graduada del Istituto Marangoni de Florencia y actualmente estudiante de máster en el Royal College of Art de Londres. Su pasión por la moda nació durante la infancia, inspirada por su madre y su abuela, quienes despertaron en ella una sensibilidad especial hacia la vestimenta como expresión de identidad.

En la pasarela presentó Metamorfosis, una colección inspirada en su tierra natal y en el antiguo mito griego de Aretusa, la ninfa cuya transformación en agua simboliza la libertad, la naturaleza y el cambio. A través del ganchillo, el tejido de punto, el fieltro y la experimentación textil, Regina dedicó un año a transformar esta leyenda en una propuesta contemporánea. Entre sus creaciones destaca un vestido verde de estructura escultural, cuyo desarrollo requirió más de dos meses de investigación artesanal.

Para la diseñadora, presentar su trabajo en el Palazzo Pucci representó un momento especialmente significativo. Su participación también le permitió reflexionar sobre las conexiones entre Italia y China, dos culturas que, pese a su distancia geográfica, comparten un profundo respeto por la familia, la artesanía y las tradiciones transmitidas de generación en generación. Una visión que resume su filosofía creativa: preservar el pasado no significa mantenerlo intacto, sino encontrar nuevas maneras de hacerlo evolucionar.

un legado compartido

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Más allá de las diferencias culturales y geográficas, Where the East Meets Italy dejó una reflexión sobre aquello que une a dos civilizaciones con siglos de historia. China e Italia, cada una con sus propias tradiciones, encontraron en la moda, el arte y la artesanía un lenguaje capaz de trascender fronteras.

Entre la delicadeza de las técnicas ancestrales chinas y la riqueza del legado artístico italiano, el encuentro demostró que las tradiciones no necesitan perder su identidad para dialogar con otras. Por el contrario, es precisamente en sus diferencias donde surgen nuevas perspectivas, formas de creación y maneras de comprender el mundo.

Porque el verdadero valor del intercambio cultural no reside en transformar una cultura en otra, sino en descubrir cómo ambas pueden enriquecerse mutuamente, preservando su historia mientras abren espacio a nuevas generaciones de artistas y creadores. Una visión que encontró en Florencia su primer escenario y que, como el arte mismo, aspira a continuar más allá de sus fronteras.

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