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Casa Zoreli Magazine
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Felipe Otaño

“Al final, lo más valioso que me llevo de cada proyecto son las personas y todo lo que aprendí de ellas”.

El actor de La sociedad de la nieve habla con Casa Zoreli sobre el personaje que cambió su carrera, las amistades que nacieron durante el rodaje y la vida que existe lejos de las cámaras.

Antes de que millones de personas conocieran su rostro como Carlitos Páez, Felipe Otaño era un joven reservado que encontraba su lugar entre el fútbol, el tenis y el running. La actuación llegó casi por accidente: primero como una actividad escolar y después como ese espacio donde descubrió que podía dejar atrás su timidez. “Yo era muy tímido, pero cuando me subía al escenario, algo en mí cambiaba”.

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Casi nueve meses de castings y espera lo llevaron hasta La sociedad de la nieve. Interpretar a una persona real, y además a uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, significaba algo más profundo e importante que aprender un guion. Felipe conoció al verdadero Carlitos, observó sus gestos y su manera de hablar, y encontró en esos pequeños detalles la forma de acercarse al personaje.

Pero quizá lo más importante que se llevó de la película no estaba frente a las cámaras. El rodaje construyó amistades profundas entre el elenco, especialmente durante las escenas más difíciles. Al recordar una de las jornadas de la avalancha junto a Feli Ramusio y Blas Polidori, Felipe lo resume con un nudo en la garganta: “Eran mis mejores amigos del elenco. Verlos así me destrozó”.

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Después llegó el éxito. La sociedad de la nieve se convirtió en un fenómeno internacional y Carlitos en uno de los personajes más reconocibles de la película. Pero para Felipe, el reconocimiento nunca terminó de definir la experiencia. Lo que permanece parece ser algo mucho más sencillo: las personas que conoció, las amistades que construyó y todo lo que ocurrió cuando las cámaras dejaban de grabar.
Quizá por eso también habla con tanta naturalidad sobre la distancia entre la imagen pública y la persona real. “Es imposible conocer a una persona por lo que sube a las redes. Todos sufrimos, todos tenemos nuestros problemas. Nadie tiene la vida ideal”. Lejos de los reflectores están su familia, sus amigos, el deporte y las mismas pequeñas rutinas que existían antes de Netflix.

Y mientras la actuación continúa abriendo nuevas puertas, Felipe también escribe y piensa en dirigir. Carlitos Páez pudo haber sido el personaje que cambió su carrera, pero no parece tener prisa por quedarse ahí. Ahora, la historia que quiere contar es la suya.

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